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Verdura con grandes fuerzas curativas
(06.07.2020) atrás
El brócoli está muy bien investigado y representa un enorme beneficio para la salud
Las brasicáceas, como el brócoli, están entre las verduras más saludables
 
El sulforafano solo se dearrolla si se prepara correctamente
La sustancia activa sulforafano se cree responsable de la fuerza curativa de las brasicáceas. Para que se forme, la preparación correcta es indispensable.
 

 
 
Al igual que la col de Bruselas, la coliflor y la col crespa, el brócoli forma parte de la familia de las brasicáceas. Este tipo de verdura es muy popular como guarnición en nuestros platos. Últimamente también se investiga cada vez más su efecto beneficioso para la salud. Pero ojo: ¡la preparación correcta es decisiva!

Efectos: fortalecimiento de la fuerza inmunológica, desintoxicación del hígado, inhibición del crecimiento de tumores

Las brasicáceas: brócoli, coliflor, berro, col crespa, hojas de repollo, rábano picante, pak choi, rabanito, col de Bruselas, grelos, ruqueta, col crespa roja o negra, repollo.

El brócoli y otros tipos de brasicáceas cuentan bajo el número de las verduras más saludables. Tienen la habilidad de prevenir posibles daños de ADN y el crecimiento de metastásis de cáncer. Pueden activar las fuerzas inmunológicas para luchar contra patógenos y sustancias nocivas y prevenir linfomas. Además, estimulan la desintoxicación del hígado, combaten células troncales del cáncer de mama y reducen el riesgo de crecimiento del cáncer de próstata.

El milagroso sulforafano - ¡solo surte efecto si se prepara correctamente!

La sustancia que más probablemente es responsable de todos estos efectos positivos se llama sulforafano y casi exclusivamente es formada por las brasicáceas. Por lo tanto, se le debería otorgar a este tipo de verdura un papel especial en nuestra dieta. Pero ojo: ¡solo si se prepara correctamente, se forma sulforafano!

La formación del sulforafano en las brasicáceas se lleva a cabo como un proceso químico. Para este se necesitan una sustancia activa inicial y la enzima llamada tioglucosidasa. Pero, en el proceso de cocción de la verdura se desactiva esta enzima. Esto explica por qué en exámenes en el laboratorio con brócoli, coliflor y col de Bruselas crudos se logró reprimir drásticamente el crecimiento de cáncer, mientras que con verdura cocida apenas se observó efecto alguno.

Para que se forme el sulforafano, la enzima tioglucosidasa tiene que mezclarse con la sustancia activa inicial del sulforafano, antes de que la cocción destruya la enzima. En el momento en el que la tioglucosidasa y la sustancia activa inicial del sulforafano se mezclan, se forma sulforafano, que, a su vez, ya no puede ser destruido por el proceso de cocción. Así que es importante que esta reacción se produzca antes del proceso de cocción que la interrumpe.

Existen, pues, tres posibilidades para no evitar la formación de sulforafano en la preparación de la verdura:

(1) Coma la verdura cruda. A través de masticar, se juntan la enzima tioglucosidasa y la sustancia activa inicial del sulforafano y se forma el valioso sulforafano en la boca y en el estómago.

(2) Corte la verdura en trozos pequeños, de manera que la enzima y la sustancia activa inicial se mezclen durante el proceso de cortar. Entonces, espere 40 minutos antes de empezar a cocinarla. Después de este tiempo, se ha formado el sulforafano en la verdura cortada y ya no puede ser destruido por el proceso de cocción.

(3) Cocine la verdura de manera normal. Al comerla, agregue un poco de verdura cruda del tipo brasicáceas a la verdura cocida. De esta manera, la enzima tioglucosidasa contenida en la verdura cruda se puede mezclar con la sustancia activa inicial contenida en la verdura cocida, para formar nuevamente sulforafano.

SUGERENCIA:

La tercera posibilidad nos ha resultado ser la más simple. Para eso, solo tiene que espolvorear el brócoli cocinado antes de comerlo con un poco de mostaza molida o unas semillas de mostaza (la mostaza igualmente forma parte de la familia de las brasicáceas). También podría mezclar la verdura cocinada con unos cogollos de brócoli crudos u otro tipo de brasicácea, por ejemplos algunas hojas de col crespa.

Fuente: Dr. Michael Greger y Gene Stone: Comer para no morir: Descubre los alimentos científicamente probados que previenen y curan enfermedades. Ediciones Paidós, 2016.

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